Mostrando entradas con la etiqueta Flandes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Flandes. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de noviembre de 2012

¿QUIEN FUE MANUEL DE LIRA?


       D. Manuel Francisco de Lira y Castillo siguió la carrera militar, hasta que el rey demandó su presencia para ejercer tareas diplomáticas en Holanda.

               A mediados del XVII La Haya era el centro de la actividad diplomática en Europa. En 1671, Manuel de Lira, apoyado por Pedro de Aragón, el Duque de Osuna, el Duque de Alba y el Duque de Medinaceli, sustituyó al embajador D. Esteban Gambarra en su cargo.

                Manuel de Lira era un diplomático de primer orden, con amplios conocimientos sobre la hacienda y la defensa. Fue Ministro de la corte de España en la República de Holanda, donde residía en 1672. A finales de ese año firmó la Liga de Augsburgo contra Luis XIV de Francia.

                 En agosto de 1673 asistió en calidad de Enviado extraordinario de España a la Alianza con los Estados Generales de las Provincias Unidas que se celebró en La Haya.

Su estancia en Flandes le hizo admirar la laboriosidad y organización de los holandeses, tal y como podemos leer en un memorial dirigido al rey en el que decía:

            “Sería de desear que todos los soberanos y sus ministros fuesen a Holanda a tener su noviciado. Allí verían la dulzura de su gobierno empleado únicamente en la felicidad de los habitantes, en la observancia de sus leyes y costumbres, en el fomento de la virtud, de las manufacturas, del tráfico y del comercio”.

               En 1677 fue nombrado caballero de Santiago.

                Al morir D. Bartolomé de Legasa, volvió a España en 1679 y el rey Carlos II le nombró su Secretario de Estado en Italia. Fue también Secretario del Despacho Universal de Estado en 1690.



Carlos II

                      Acompañó al rey Carlos II en su viaje a Valladolid para recibir a la reina Dña. Mariana de Baviera y Neoburg.

                Dña. Mariana era intrigante y ambiciosa y comenzó a ejercer su influencia sobre el Rey. La reina y sus partidarios comenzaron a intrigar contra el Conde de Oropesa, que era  presidente del Consejo de Castilla y primer ministro del Rey, y contra su mano derecha, don Manuel de Lira. Esto, unido a que el marqués de Gastañaga, amigo de Manuel de Lira, tuvo ciertas discrepancias sobre el Gobierno de Flandes, empujó a éste a escribir una carta al rey en la que explicaba que había servido al rey durante cuarenta años en perjuicio de su hacienda y su salud, teniendo que renunciar a su vocación militar para dedicarse a la diplomacia y a la política. Finalmente le rogaba que aceptara su renuncia:

“Señor: quarenta años he servido á V.M. con desperdicio de mi hacienda y de mi sangre. Sacóseme de la profesión Militar á la política de las Embaxadas, y de ésta á la del Ministerio en los empleos de Secretario de Estado y del Despacho Universal, en que he continuado con el zelo y desinterés, de que tengo en V.M. mismo el mas auténtico y mas autorizado testimonio. De resultas de mis heridas me ha faltado enteramente la vista; aumentándoseme otros accidentes ya habituales y repetidos, que necesitan de larga y dudosa curación; no es culpa, sino mérito, mi propia inutilidad, que me obliga con violencia á representar á V.M. con respeto y dolor profundo, para no quedar con el cargo de querer proseguir en los que por falta de mi salud no soy ya capaz de exercer, que es la última fineza que en servicio de V.M. puede dar de sí mi obligación y mi obsequioso reconocimiento. Espero de la suma justificación y grandeza de V.M. que reciba benignamente este sacrificio de mi amor y fidelidad, doliéndose del estado en que quedo, cargado de servicios, obligaciones y de accidentes. N.Sr. guarde la C.R. persona de V.M.,&c”.

            El rey admitió la dimisión, otorgándole una plaza en el Consejo y Cámara de las Indias y otros beneficios, que disfrutó brevemente ya que murió al poco tiempo.

            Manuel de Lira fue un magnífico diplomático, inteligente, consciente de las limitaciones económicas de España, y pendiente en todo momento de salvaguardar la seguridad española.

Referencias bibliográficas:

Abreu y Bertodano, Joseph de Antonio de. Colección de los tratados de paz de España. Reynado de Carlos II. Parte II. Madrid: Antonio Marín, Juan de Zúñiga y Vda de Peralta, 1752, p. 399.

Álvarez y Baena, Joseph Antonio. Hijos de Madrid: ilustres en santidad, dignidades, armas, ciencias y artes; diccionario histórico por el orden alfabético de sus nombres, que consagra al Illmo. Y nobilísimo Ayuntamiento de la Imperial y Coronada Villa de Madrid. Vol. IV. Madrid: Benito Cano, 1796, pp. 7-10

Gardiner Davenport, Frances. European Treaties Bearing on the History of the United States and Its Dependencies to 1648. Washington: Carnegie Institutio of Washington, 1917-1937, reed. The Lawbook Exchange, Ltd, 2012.

Herrero Sánchez, Manuel.Las Provincias Unidas y la Guerra de Sucesión Española” Pedralbes, 22 (2002), pp. 131-152

Léonardon, Henri. “Relation du voyage fait en 1679 au-devant et à la suite de la reine Marie-Louse d´Orléans, femme de Charles II” en Bulletin Hispanique Vol. 4, Nº 4-3, Burdeos: Feret & Fils, 1902, pp. 247-255.

Nueva Enciclopedia Larousse, 2ª ed. 1982, tomo 12, p. 5854.

Príncipe Adalberto de Baviera y Gabriel Maura Gamazo. Documentos inéditos referentes a las postrimerías de la casa de Austria en España. Madrid: Real Academia de la Historia. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2004.

Salinas, David. “La diplomacia española a través de los embajadores en La Haya (1665-1700). Bulletin Hispanique (1988), Vol. 90, nº 90-3-4, pp. 363-373.

Sempere y Guarinos, Juan.Representación de don Manuel de Lira sobre comercio y finanzas de España”. Biblioteca española económico-política,Tomo IV, Madrid, 1921.

AUTORA: BELÉN HOLGADO

EL FINAL DE LA HEGEMONÍA DE FELIPE IV (1621-1665)


            No se puede entender el reinado de Felipe IV sin tener en cuenta la influencia del conde-duque de Olivares, valido durante el periodo que va de 1621 a 1643.

            El conde-duque de Olivares era considerado por el rey como su más fiel amigo y consejero. Era un hombre muy culto, ambicioso, y con una enorme capacidad de trabajo. Sus ideas principales fueron el conseguir que los Austrias recuperaran el prestigio perdido y la puesta en marcha de una serie de reformas tendentes a lograr una monarquía más igualitaria entre unos reinos y otros.



Conde-Duque de Olivares


            Su programa de reformas se refleja en el Gran Memorial de 1624, que era un escrito dirigido al rey o a sus instituciones en el que se proponían los cambios necesarios, y abarcaba cuestiones sociales, económicas y de organización de los reinos. Para ello había que tomar una serie de medidas, como era el aumentar el poder del rey y acercar a los otros reinos al “estilo y leyes de Castilla”. Esto es muy importante, ya que por primera vez se pensaba en crear un reino unido y sin aduanas.

            También intentó poner e práctica la Unión de Armas para mejorar la capacidad militar, así el rey no tendría que contar con la aprobación de las diferentes cortes para tener hombres y dinero.

            Pero los reinos no castellanos se opusieron, por lo que se retiró el proyecto.

            El reinado de Felipe IV coincidió con la terrible guerra de los Treinta Años, cuyos motivos fueron religiosos, políticos y dinásticos.

La monarquía hispánica combatió contra los levantiscos flamencos y, hasta 1627, se sucedieron las victorias, produciéndose la célebre toma de Breda.

En 1625 entró en guerra la protestante Dinamarca y, en 1630, también lo hizo Suecia.

Francia intervino a favor de los enemigos de Felipe IV, ya que temía el poderío de la monarquía hispánica. La región italiana del Monferrato cayó en manos francesas, por lo que comenzaron las hostilidades contra Francia, Venecia y el Papado.




Felipe IV

En 1627 se declara la bancarrota. Los genoveses, antiguos prestamistas de la corona, ven peligrar su posición ante el avance de los banqueros portugueses, judíos  conversos que tenían ramificaciones familiares por toda Europa.

En 1634 el cardenal-infante Fernando de Austria, hermano de Felipe IV y gobernador de Flandes, consigue la victoria de Nördlingen.

Cuando Francia declara la guerra, la monarquía hispánica estaba exhausta después de tantos años de contienda en los diferentes frentes.

En 1648 finaliza la Guerra de los Treinta Años con la Paz de Westfalia, con ella termina una Europa católica unida. A partir de este momento la monarquía hispánica se convierte en una potencia más.

Como Francia no reconoció el acuerdo, continuó la guerra hasta que en 1659 se firmó la Paz de los Pirineos. En la misma se convino el matrimonio entre la hija de Felipe IV, Mª Teresa de Austria, y el rey Luis XIV de Borbón.

Desde el punto de vista interno, también se produjeron revueltas en Cataluña, Andalucía, Nápoles y Portugal, ya que se oponían a pagar los altos tributos.

En Cataluña llegaron a declararse independientes y ponerse bajo la protección de Luis XIII de Francia, éste aprovechó la ocasión y se autoproclamó Luis I de Cataluña.

Pero Francia también tenía sus propias luchas internas, así que Felipe IV formó un ejército al mando de Juan José de Austria y Cataluña volvió al seno de la monarquía hispánica.

Los portugueses se sublevaron porque la corona era incapaz de proteger a los mercantes portugueses de los ataques holandeses en las colonias, además veían que eran desplazados de los puestos de responsabilidad.

En 1640 asesinaron a Miguel de Vasconcelos, y el duque de Bragança, Don Juan, pasa a ser Juan IV.

Aunque en 1660 se intentó recuperar Portugal, ya era imposible, porque ésta había estrechado lazos con Inglaterra para obtener protección a cambio de ventajas comerciales en sus colonias.

La guerra con Portugal terminó en 1668 con el Tratado de Lisboa.

En Andalucía el duque de Medina Sidonia, nieto del duque de Lerma y cuñado de Juan IV de Portugal, reunió a varios nobles andaluces y conspiraron contra el conde duque de Olivares, pero fueron descubiertos y castigados.

En Nápoles, en 1647 se produjo la revuelta de Masaniello motivada por el alza de impuestos y el hambre.

Durante el denominado segundo reinado de Felipe IV se produjo la caída de Olivares, la Paz de Westfalia y el compromiso con Francia de 1659. Luis de Haro se convirtió en nuevo valido junto con María Coronel, también llamada Sor María de Agreda. Aconsejó que se adoptaran las medidas de austeridad y que se combatiera la corrupción. Pero continuaban las guerras y la  situación económica era desastrosa. El rey perdió el afecto del pueblo.

En 1665 murió Felipe IV.

Referencia bibliográfica

Alonso García, David. La breve historia de Los Austrias. Madrid: Nowtilus, 2009, pp. 147-177.

AUTOR: CESAR MALO