viernes, 9 de noviembre de 2012

EL FINAL DE LA HEGEMONÍA DE FELIPE IV (1621-1665)


            No se puede entender el reinado de Felipe IV sin tener en cuenta la influencia del conde-duque de Olivares, valido durante el periodo que va de 1621 a 1643.

            El conde-duque de Olivares era considerado por el rey como su más fiel amigo y consejero. Era un hombre muy culto, ambicioso, y con una enorme capacidad de trabajo. Sus ideas principales fueron el conseguir que los Austrias recuperaran el prestigio perdido y la puesta en marcha de una serie de reformas tendentes a lograr una monarquía más igualitaria entre unos reinos y otros.



Conde-Duque de Olivares


            Su programa de reformas se refleja en el Gran Memorial de 1624, que era un escrito dirigido al rey o a sus instituciones en el que se proponían los cambios necesarios, y abarcaba cuestiones sociales, económicas y de organización de los reinos. Para ello había que tomar una serie de medidas, como era el aumentar el poder del rey y acercar a los otros reinos al “estilo y leyes de Castilla”. Esto es muy importante, ya que por primera vez se pensaba en crear un reino unido y sin aduanas.

            También intentó poner e práctica la Unión de Armas para mejorar la capacidad militar, así el rey no tendría que contar con la aprobación de las diferentes cortes para tener hombres y dinero.

            Pero los reinos no castellanos se opusieron, por lo que se retiró el proyecto.

            El reinado de Felipe IV coincidió con la terrible guerra de los Treinta Años, cuyos motivos fueron religiosos, políticos y dinásticos.

La monarquía hispánica combatió contra los levantiscos flamencos y, hasta 1627, se sucedieron las victorias, produciéndose la célebre toma de Breda.

En 1625 entró en guerra la protestante Dinamarca y, en 1630, también lo hizo Suecia.

Francia intervino a favor de los enemigos de Felipe IV, ya que temía el poderío de la monarquía hispánica. La región italiana del Monferrato cayó en manos francesas, por lo que comenzaron las hostilidades contra Francia, Venecia y el Papado.




Felipe IV

En 1627 se declara la bancarrota. Los genoveses, antiguos prestamistas de la corona, ven peligrar su posición ante el avance de los banqueros portugueses, judíos  conversos que tenían ramificaciones familiares por toda Europa.

En 1634 el cardenal-infante Fernando de Austria, hermano de Felipe IV y gobernador de Flandes, consigue la victoria de Nördlingen.

Cuando Francia declara la guerra, la monarquía hispánica estaba exhausta después de tantos años de contienda en los diferentes frentes.

En 1648 finaliza la Guerra de los Treinta Años con la Paz de Westfalia, con ella termina una Europa católica unida. A partir de este momento la monarquía hispánica se convierte en una potencia más.

Como Francia no reconoció el acuerdo, continuó la guerra hasta que en 1659 se firmó la Paz de los Pirineos. En la misma se convino el matrimonio entre la hija de Felipe IV, Mª Teresa de Austria, y el rey Luis XIV de Borbón.

Desde el punto de vista interno, también se produjeron revueltas en Cataluña, Andalucía, Nápoles y Portugal, ya que se oponían a pagar los altos tributos.

En Cataluña llegaron a declararse independientes y ponerse bajo la protección de Luis XIII de Francia, éste aprovechó la ocasión y se autoproclamó Luis I de Cataluña.

Pero Francia también tenía sus propias luchas internas, así que Felipe IV formó un ejército al mando de Juan José de Austria y Cataluña volvió al seno de la monarquía hispánica.

Los portugueses se sublevaron porque la corona era incapaz de proteger a los mercantes portugueses de los ataques holandeses en las colonias, además veían que eran desplazados de los puestos de responsabilidad.

En 1640 asesinaron a Miguel de Vasconcelos, y el duque de Bragança, Don Juan, pasa a ser Juan IV.

Aunque en 1660 se intentó recuperar Portugal, ya era imposible, porque ésta había estrechado lazos con Inglaterra para obtener protección a cambio de ventajas comerciales en sus colonias.

La guerra con Portugal terminó en 1668 con el Tratado de Lisboa.

En Andalucía el duque de Medina Sidonia, nieto del duque de Lerma y cuñado de Juan IV de Portugal, reunió a varios nobles andaluces y conspiraron contra el conde duque de Olivares, pero fueron descubiertos y castigados.

En Nápoles, en 1647 se produjo la revuelta de Masaniello motivada por el alza de impuestos y el hambre.

Durante el denominado segundo reinado de Felipe IV se produjo la caída de Olivares, la Paz de Westfalia y el compromiso con Francia de 1659. Luis de Haro se convirtió en nuevo valido junto con María Coronel, también llamada Sor María de Agreda. Aconsejó que se adoptaran las medidas de austeridad y que se combatiera la corrupción. Pero continuaban las guerras y la  situación económica era desastrosa. El rey perdió el afecto del pueblo.

En 1665 murió Felipe IV.

Referencia bibliográfica

Alonso García, David. La breve historia de Los Austrias. Madrid: Nowtilus, 2009, pp. 147-177.

AUTOR: CESAR MALO

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